A veces la vida no grita.A veces solo deja pequeñas señales…un cansancio que no entiendes,un dolor que pospones,una intuición que silencias para seguir corriendo.

Hay palabras que pesan más que mil pensamientos. A veces basta una sola como cáncer para que el mundo se detenga y la mente se nuble. En esos primeros momentos, lo que escuchamos, lo que pensamos y lo que decidimos puede marcar el rumbo de todo lo que sigue. Este episodio no trata del miedo,

Hay momentos en los que el cuerpo parece cansado sin razón aparente. Duermes bien, pero despiertas con el pecho apretado, el corazón acelerado y la mente llena de pendientes que aún no han empezado. Tratas de mantener la calma, pero algo dentro de ti sigue en tensión, como si tuvieras que estar lista para actuar

A veces el cuerpo habla cuando la mente ya no puede hacerlo. Habla con tensión, con cansancio, con un dolor que los estudios no logran explicar. Habla en forma de insomnio, de nudo en la garganta o de una respiración que se vuelve corta sin razón aparente. No siempre se trata de una enfermedad física.

“Mariana” llegó a la mi sesión con la mirada cansada y los hombros vencidos. No traía un diagnóstico propio, sino el de su madre. Había pasado los últimos meses durmiendo en un sillón de hospital, comiendo a deshoras, organizando citas médicas y respondiendo llamadas que parecían no tener fin. Cuando le pregunté cómo estaba ella,

