Cómo acompañar sin perderte cuidar a quien amas sin olvidar tu salud
“Mariana” llegó a la mi sesión con la mirada cansada y los hombros vencidos. No traía un diagnóstico propio, sino el de su madre. Había pasado los últimos meses durmiendo en un sillón de hospital, comiendo a deshoras, organizando citas médicas y respondiendo llamadas que parecían no tener fin.
Cuando le pregunté cómo estaba ella, respondió con esa frase que tantas veces he escuchado: “Yo estoy bien, lo importante es que mi mamá mejore”. No se dio cuenta de que mientras lo decía, sus ojos se llenaban de lágrimas y su voz temblaba. A veces el cuerpo nos grita con ternura lo que la mente niega.
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“No se trata de controlar la vida, sino de acompañarla con consciencia y fe.”
Ania González Mora,
Opta por tu Vida.
